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Un jabón para cada piel

Para cuidar tu piel hay muchos factores a tener en cuenta, y el jabón que utilices en la higiene diaria es uno de ellos. Los hay de muchos tipos, colores y fragancias, pero ¿son todos realmente buenos para tu piel? Seguí leyendo para enterarte.

outfit perfectoEl jabón cumple una función muy importante: mantener limpia y radiante la superficie de nuestra piel. Pero además de cumplir una función estética, la limpieza de la epidermis impide el desarrollo de microorganismos que pueden ocasionar infecciones, como acné, caspa o seborrea.

Los jabones deben cumplir con ciertas características para asegurar su eficacia: limpiar la piel sin dañarla, no deshacerse al entrar en contacto con el agua, no perder ni modificar su aroma y tener componentes biodegradables para no contaminar el agua. Otra de las principales características es que debe tener un pH parecido al de tu piel, para evitar la irritación de la misma.

Los jabones se fabrican mediante un proceso químico llamado saponificación, que consiste en combinar ácidos grasos naturales con una sustancia alcalina. A la mezcla resultante se le suelen agregar fragancias, humectantes, antibacteriales, antisépticos, o exfoliantes.

En el mercado hay infinidad de variedades, acá te contamos las características de los principales:
Jabón blanco (portugués):
se utiliza como jabón de tocador, para lavar la ropa y la casa. Se le atribuyen propiedades contra la caída del cabello por la fama de los portugueses de tener buen cabello.

Jabón de tocador:
es sólido y produce una gran cantidad de espuma. Suele emplearse para la limpieza del cabello y la dermis.

Jabón humectante:
posee elementos que permite que la piel mantenga su nivel de humedad adecuado. Se  recomienda para personas con piel reseca, ya que permite la humectación y reparación de la misma.

Jabón suave:
está principalmente indicado para personas con piel sensible debido a su composición a base de aguas termales y otros componentes blandos.

Jabón Exfoliante:
contiene diminutos gránulos que eliminan la suciedad y células muertas de la piel.

Jabón de glicerina:
se recomienda para pieles grasosas, y también suele utilizarse para la higiene diaria de los bebés recién nacidos por su efecto hipo alergénico.

Jabón recetado:
contiene ingredientes antibacterianos o antisépticos, los cuales alivian y previenen infecciones cutáneas como acné, caspa y seborrea. Debe estar indicado por un médico especialista.

Jabón de Avena:
se utiliza en personas con lesiones en la piel ya que facilita la cicatrización.

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